TODO SIGUE IGUAL (O PEOR)

Más de uno se habrá ido de la cancha diciendo, tanto tiempo esperando el fútbol ¿para esto?. Ya nos meteremos en una decepcionante actuación de Atlanta pero para catalogarla así primero hay que ponerla en contexto.

Más allá de los nombres, o de la categoría individual de cada jugar, este encuentro tuvo una diferencia desde el inicio de 2017. Mientras el bohemio entrenaba desde principios de Enero y paraba sólo un par de día por falta de pago, su rival de hoy, Colegiales, no comenzó la pretemporada por falta de pago, estuvo varias semanas esperando una definición por lo que arrancó más tarde que el resto. Luego como las soluciones no llegaban empezó a entrenar sólo tres días a la semana y no 5 ó 6 como la mayoría. Basicamente fue una pretemporada totalmente irregular y con muchos días menos de trabajo que el resto. Ahora si, teniendo en claro el contexto, podemos poner sobre la mesa la categoría de jugadores.

Ahora si metiendonos en lo futbolístico, la pregunta de la previa fue ¿Porque trabajar toda la pretemporada con un equipo para debutar con el mismo del semestre pasado? Sólo la respuesta real la sabrá el DT, publicamente dejó en claro que la determinación la tomó en base a los rendimientos de los jugadores en las prácticas luego del último amistoso, pero que si el torneo hubiese arrancado antes el sistema de juego posiblemente hubiese sido otro. En base a esta respuesta la repregunta debería ser, ¿luego de dos meses de trabajo con un equipo, que es lo que vio para volver a poner el mismo equipo del semestre anterior el cual pedía a cambios una modificación táctica urgente?

Este 4-4-2 más allá de tener jugadores en bajísimos niveles, tiene una previsibilidad para el rival que asombra. Peralta va por izquierda y ya todos saben que va a hacer, busca siempre terminar sacando el centro. El “Guri” Garcia, se muestra y busca espacios por diferentes sectores, pero como diríamos en el tribuna “nunca la larga” porque no tiene con quien y las pocas veces que lo tiene porque.. vaya a saber uno porque. Lo cierto que además poco a poco se va contagiando de la imprecisión del resto.

Esta tarde, luego de un primer tiempo para el olvido, digno de una pelicula de terron, sin llegadas al arco rival, con horrores defensivos que le permitieron irse al vestuario ganando 1-0 con chances que sea por más, sólo encontró la posibilidad de cambiar el marcador en base a pelotazos , los cuales en su mayoria partieron de los pies de su arquero Agustín Gomez. En uno de esos tantos tiros largos, Dorregaray la aguantó entre 2 de manera fenomenal y empató el partido.

Allí se acabó la historia, Atlanta no llegó nunca más y Colegiales casi se lo lleva en el final luego de los inexplicables cambios bohemios. Página aparte para la expulsión de Pons, falta dura en la mitad de la cancha que termina en amarilla, unos minutos después simula una falta en el área, que hace que el arbitro saque la segunda amarilla y por ende la tarjeta roja. Más allá de la derrota parcial en ese momento, esto hizo dudar un largo rato como sería la variante por parte del DT.

Si bien el equipo llegó al empate via pelotazos, el gol pareció frenar al equipo y lo poco o mucho que venía generando en la segunda mitad se frenó. A partir de allí con 2 cambios por hacer, se esperaba algo para mover al equipo. En el entretiempo, Ruiz hizo el cambio correcto, sacó uno del fondo (Sanchez) para el ingreso de un delantero (Dorregaray). Luego con el 1 a 1, ingresó Ochoa por Peralta, características distintas, casi no entró en juego y el juego por izquierda no pasó, a poco del final Previtali ingresó por Garcia y Atlanta terminó parado con Previtali, Rodriguez, Ochoa y Seijas, todos volantes de simil posición y característica, pero demasiado poco para intentar ganar un partido en el cual el punto no servía.

Se empató, no se mereció ganar, esa es la realidad y hasta por ahí se pudo perder. Lo cierto es que este equipo repitió errores del semestre pasado y en algunos casos hasta los profundizó. Repetimos lo mismo de la primera rueda, más allá de errores defensivos y otras cuestiones, a este equipo le falta en la generación de juego, no la tiene, más allá de los niveles bajos de Garcia y Peralta, tácticamente, salvo por algún cuestión individual, no hay juego colectivo y esto parece haberse profundizado más para este 2017.

Resta bastante para el final, pero si queremos realmente soñar con lograr algo hay que empezar a ganar estos partidos. Cerramos el 2016 perdiendo en Villa Crespo, empezamos este año empatando con Colegiales. Basta de resignar puntos claves que podrían tenernos hoy en la punta del torneo. Claro, para esto hay que mejorar, no decimos que lo de la pretemporada fue mejor o peor, simplemente se intentó cambiar, se vio que algo estaba mal y se buscó una solución, ya no hay pretemporada, ya no hay amistosos, solo hay que meter mano y cambiar realmente para volver a jugar al fútbol y ganar que es lo que se necesita para poder ascender.